Creencias paranormales y química cerebral

Creencias paranormales y química cerebral

Una encuesta de opinión realizada en Canadá en octubre de 2002 descubrió que el 40 por ciento de los canadienses cree que ciertas personas tienen una percepción extrasensorial que les permite ver el futuro. La encuesta también reveló que el 30 por ciento de los encuestados había consultado con un médium, un psíquico o un astrólogo.

En los Estados Unidos, el informe bienal de la Fundación Nacional de Ciencias sobre el estado de la comprensión, la investigación, la educación y la inversión científica llevado a cabo en abril de 2002 encontró que el 70 por ciento de los adultos no entiende el proceso científico. Según su encuesta, el 60 por ciento de los encuestados creía que había personas que poseían poderes psíquicos o percepción extrasensorial.

Peter Brugger, un neurólogo del Hospital Universitario de Zurich, Suiza, ha sugerido que si uno cree en lo paranormal depende por completo de la química cerebral de uno. Como experimento, Brugger reunió a 20 personas que creían en lo paranormal y 20 que dijeron que eran escépticos. A los sujetos se les pidió que distinguieran rostros reales de imágenes codificadas brevemente en una pantalla. La segunda fase consistió en que los voluntarios formaron palabras reales de los inventados.

En su informe de julio de 2002, Brugger afirmó que durante la primera etapa del experimento las personas que creían en lo paranormal tenían muchas más probabilidades de ver una cara o una palabra cuando no había ninguna. Los escépticos eran más propensos a perder las palabras y rostros reales cuando aparecían en la pantalla.

Luego, los voluntarios recibieron L-dopa, un medicamento que aumenta los niveles de dopamina en el cerebro. La dopamina es un químico utilizado en el sistema de recompensa y motivación del cerebro y para decidir si la información recibida es relevante o irrelevante.

Bajo la influencia de L-dopa, ambos grupos tuvieron dificultades para distinguir caras y palabras reales de las codificadas, pero curiosamente, los individuos escépticos desarrollaron una mayor capacidad para interpretar las imágenes desordenadas como algo real.

Brugger teorizó que la mejora en el rendimiento de los escépticos sugiere que los pensamientos paranormales están asociados con altos niveles de dopamina en el cerebro. La dopamina permite que las personas vean patrones y se vuelvan menos escépticos con respecto a la percepción de las relaciones entre los eventos.